Ser periodista…

Este escrito lo tomé de un blog sobre periodismo, recopilado por Guillermo Reyna Allan, gran periodista.

La vida nos ha enseñado que ser periodista no es llegar a una universidad y recibir, por decreto o no, un título que lo acredite como tal. Realmente como dicen las escrituras “Muchos son los llamados, pero pocos son los elegidos”. Y, es que el periodismo es un apostolado que se inicia con la búsqueda de la verdad y con el enorme sentimiento de libertad… de libertad de emisión del pensamiento.

Periodista es ser una persona humana con sentimientos, con visión, con errores. Un hombre o una mujer que lleva en sus espaldas la responsabilidad de informar de los hechos que ve, que escucha y que no pocas veces padece tales como el calor, el hambre, el frío, la explotación, la discriminación, el dolor, la tristeza, y en fin, cualesquiera de los sentimientos y padecimientos que existen en la humanidad, pero quien ante la impotencia sólo encuentra como válvula o mecanismo de escape, su expresión.

Su trabajo no es intangible, se refleja en las páginas de los medios de comunicación impresa, en el manejo de las imágenes de los medios televisados, en sus locuciones radiofónicas, en sus noticias, en sus comentarios, en sus artículos, en sus reportajes y en todos los géneros periodísticos existentes hoy y por descubrirse y acuñarse mañana.

Ser periodista, dijo alguna vez Joaquín Medina Bermejo, periodista guatemalteco, es ver, oír y no callar. Acá los tres monos sabios perdieron uno; uno que se transformó en ser humano, que racionaliza, que todo lo evalúa una y otra vez; un individuo que vive en carne propia lo que publica, y quien se identifica con los que menos poseen; una persona que por su misma naturaleza y vocación está en contra de las injusticias, del abuso, de las violaciones a los derechos humanos, de los gobernantes autoritarios, de los oligarcas de los factores de poder y dominio.

Ser periodista es hablar y escribir la verdad, sin embargo, hay quienes han suplantado este apostolado y se han apropiado de los medios de comunicación contradiciendo totalmente la verdadera razón de ser del periodismo y de quienes con amor, pero con firmeza, hacemos diariamente lo que nos gusta… informar con veracidad, buscar la verdad, hablar en favor de quienes no pueden o son acallados, así como denunciar siempre todo tipo de injusticia o sometimiento humano.

Ser periodista es amar la verdad, haberse casado con ella y vivir para ella. Por ello es que el gremio más vejado, más ultrajado, es el periodismo, porque además de la usurpación que existe por parte de no pocos individuos que se dicen, pero definitivamente no son periodistas, hay división entre el gremio, hay poca unidad de grupo y lo peor, hay molestia por parte de algunos sectores, que no aceptan que la mentira dura, mientras la verdad no llega, y que el compromiso, la responsabilidad del periodista, es precisamente la búsqueda y difusión de la verdad.

Por eso, porque al publicar y difundir la verdad, el periodista juega un papel muy importante y evidencia los abusos, es que han sido muchas las víctimas del periodismo quienes han sido acallados, muertos, asesinados…

A ellos, quienes legaron su ejemplo, quienes nos permitieron estar donde estamos hoy, y quienes al igual que nosotros, rechazaron el abuso, la explotación, la mentira y la falta de transparencia, un reconocimiento público.

A quienes por el contrario se han valido de esta noble profesión para alcanzar posesión, dinero y poder, a quienes se burlan de los ciudadanos difundiendo comprometidas noticias y ocultando los hechos reales, a ellos nuestro repudio, porque como hemos dicho, el periodista nace de las venas abiertas de las comunidades, de sus necesidades, de sus anhelos y sus esfuerzos.

El periodista nace de las necesidades sociales y con un poco de apoyo académico se forja como la mejor escultura de Miguel Ángel o el mejor invento de Albert Einstein. Por ello y por muchas otras razones, el periodista no es compatible con el poder y menos con el poder de la oligarquía y de otros factores que sólo piensan en el derecho de su nariz.

Publicado por: Lulyann Morales
Twitter: @lulyann

Libertad de expresión

En temas de interés público todos deberíamos de tener plena libertad de opinar y apoyar o disentir de las opiniones de otros. En este campo, incluso los puntos de vista equivocados pueden servir de acicate para crear y sostener un ambiente de debate político intenso, que mantenga la atención sobre las opciones abiertas al ejercicio y contradicciones del poder.

Sin embargo, en muchas épocas y contextos opinar públicamente sin coincidir con los poderosos resultó arriesgado o suicida. En la mismísima democracia clásica, la griega, el opinar de manera muy libre no fue siempre lo más recomendable para algunos ciudadanos, y prueba de ello fue la condena a muerte de Sócrates por sus puntos de vista en torno a los dioses. Es sólo en la democracia moderna y únicamente en situaciones de normalidad, no de excepción o guerra, cuando ha sido posible dar por sentado que el opinar con libertad es una realidad que, de tan evidente, se puede considerar como normal. En México, en materia de libertad de prensa y de opinión nunca conviene dar por alcanzado y afianzado ese derecho ni el ambiente en que se ejerce, pues siempre habrá quien o quienes busquen la reversión y a veces lo logran.

Opinión:
La definición de lo que es una opinión es clara: se trata de un mero punto de vista, de un juicio o de una valoración hecha en torno a un asunto cualquiera. Es una creencia que va más allá de una simple impresión pues está sostenida por algún tipo de evidencia más o menos verosímil pero que aún no se puede considerar como un conocimiento fuera de duda, ya probado empíricamente.

Pero si la definición del concepto es clara, entre nosotros y en la práctica, el derecho a opinar con libertad en los medios de difusión no lo es tanto y en ocasiones puede meter en problemas a quien lo practica. Un par de casos recientes y relacionados con dos coyunturas electorales -una nacional y la otra local- pueden servir de ejemplo de lo resbaladizo que sigue siendo el terreno de opinar con libertad aquí y ahora.

Por: Lorenzo Meyer

Consejos básicos para periodistas

Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.
Ryszard Kapuscinski

Leo interesante artículo en Stuff Journalist like. Espero y estos consejos sean de su utilidad.

1. Nunca, nunca, asumas nada. Jamás asumas absolutamente nada, siempre corrobora todas las informaciones que manejas. Desde cómo se escribe un nombre o apellido hasta la legalidad de alguna acción de un Ayuntamiento. Seguramente, el 99% de tus conclusiones anticipadas sean correctas, pero es ese 1% el que hará que pierdas toda credibilidad.

2. Cuando no sabes qué pasa, pregunta a tu fuente. Ser despistado no es tan malo como estar equivocado. Así que no temas al preguntar qué dijo el juez al pronunciar una sentencia o a qué se refería el político en su discurso. La mayoría de las fuentes estará contenta de aclarar cualquier duda para evitar que se difunda la información con errores.

3. Haz siempre tu tarea. El periodista siempre debe estar preparado y conocer el tema al que se enfrenta. Es fundamental que conozca el qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué de los hechos que cubre. Sigue leyendo

Adicción a las redes sociales

Después de una discusión política ayer en la noche con varios tuiteros, decidí escribir de un tema más ligero. También, lo reconozco, como manera de descubrir si somos pocos o muchos quienes compartimos esta adicción. Como dicen en AA, el primer paso es reconocer que la tenemos. Sigue leyendo

Periodismo silenciado

Hace algunos años, la censura de parte de las autoridades a los medios de comunicación era realmente terrible. Recordemos el control de PIPSA, que representaba el monopolio del estado para la compra de papel al exterior, y en el monopolio interno para la producción y distribución de la industria papelera para imprimir periódicos Sigue leyendo