Retrato de un extremista

En los últimos meses a raíz de las campañas presidenciales, el nivel de violencia en las redes sociales, creció de manera exponencial. Si bien la descalificación fácil y el insulto aparecieron en todo el espectro político, el extremismo de una parte de la izquierda fue particularmente activo.

Alejados del centro político y del consenso, en el extremismo no hay términos medios, o el todo o la nada.

La infinita gama de grises se vuelve solo blanco y negro.

Son sectarios.

Quienes se atreven a pensar diferente automáticamente se convierten en traidores o vendidos.

Son profundamente conspiracionistas.

El mundo y todo suceso gira a través de su ideología.

Son intolerantes.

Desprecian hechos y datos aún comprobables pero contrarios a sus creencias.

El extremista ubicado en el ala más extrema es aplaudido y pontificado.

Por lo tanto un extremista nunca cederá, por temor de perder autoridad entre sus iguales.

Ellos son los únicos puros, libres y democráticos.

Son fanáticos.

Su apasionamiento desmedido los lleva a escuchar solo opiniones cercanas a las propias.

Creen que solo su visión del mundo es válida y por tanto todos deberían pensar, hacer, sentir y decir lo mismo.

Viven alienados.

Son absolutistas.

Desde luego, insisto, no toda la izquierda es así, el problema es que este segmento de la izquierda está alejando a muchos votantes. Hace gran falta una izquierda racional, libre de dogmas estériles, libre de anclajes del pasado, con visión de futuro. ¿Estará en el PRD o en MORENA?

Publicado por: Lulyann Morales

Twitter: @lulyann

El camino de AMLO

Después de varias semanas vuelvo a escribir mis impresiones, totalmente subjetivas desde luego, sin estar cerca de los pasillos del poder y sin compromisos ideológicos con nadie. Son más bien apuntes ciudadanos.

No sin mucha sorpresa AMLO ha decidido desconocer el resultado de los tribunales electorales llamando a la resistencia civil pacífica y ha anunciado la fundación de su propio partido que lo libera de los amarres del PRD, aprovechando la estructura que en MORENA se dedicó a construir en los últimos 6 años.

A lo largo de los últimos meses se dedicó a cuestionar de manera incesante al TEPJF como institución y a sus magistrados en lo individual. Sin embargo la impugnación del frente progresista fue desechada de manera unánime, ¿Eso significa que las elecciones fueron totalmente prístinas? Desde luego que no, lo que evidencia en cambio es la enorme incapacidad del PRD y partidos que lo acompañan de probar jurídicamente las irregularidades de la elección y por supuesto, que dichas irregularidades cambiaron el sentido de la misma.

AMLO y sus allegados abandonaron el alegato legal para privilegiar el movimiento social como medida de presión al tribunal. La técnica jurídica pasó entonces a un segundo término. Las conferencias de prensa, las tarjetas de soriana y monex, los mandiles, gorras, camisetas y enseres domésticos, los borregos y gallinas sirvieron solo para radicalizar aún más a sus ya de por sí incondicionales seguidores, pero no logró levantar una indignación generalizada en la sociedad, suficiente como para que el tribunal se sintiera presionado.

Finalmente y después varios años de pisar fuera de la institucionalidad y mecanismos del PRD, Andrés Manuel ha decidido que no abandonará la lucha política y que lo realizará a través de su propio partido, con su propia plataforma y con sus propios mecanismos. Pero contrario a sus discursos a veces refundacionalistas, lo realizará a través de las vías institucionales con los que cuenta la república, fundando un partido político que tendrá en el 2015 la oportunidad de competir por el registro y por tanto acceder a la vía de financiamiento institucional.

Su primer reto será formar un partido que no esté gobernado por aquellos AMLOístas más papistas que el papa, esa parte de la izquierda dura “pura” y “libre” que ve en la negociación rendición, incapaz de dialogar con el contrario, sectarios y dogmáticos. El segundo será encontrar cuadros que en lugar de rendirle pleitesía y amor eterno, cuestionen sus decisiones y sean capaces de estructurar más que un movimiento social, un sólido partido de izquierda, para lo cual el mismo Andrés deberá definir si la plataforma de MORENA es un refrito del nacionalismo revolucionario del PRI de los 70’s, o bien se acerca a las políticas de izquierda que han sido exitosas en otros países. En el largo plazo será encontrar la forma de elegir al candidato para el 2018. Igual que Ebrard lo entendió, 2 candidatos de la izquierda es la forma más segura de encontrar la derrota, y dejar la puerta libre, abierta y aceitada al PRI y al PAN.

El divorcio entre el PRD y AMLO, quitará las máscaras a la política en la izquierda. ¿En dónde operará ahora Bejarano? ¿Será ahora un PRD 100% chucho? Veremos definiciones importantes en las próximas semanas.

Publicado por: Lulyann Morales
Twitter: @lulyann

AMLO y la Izquierda en los próximos 6 años.

Ha pasado ya más de una semana de la elección presidencial. AMLO, en todo su derecho, ha anunciado que impugnará la elección por a) inequidad en el proceso y b) compra de votos, lo que puede ubicarlo como un político que lucha valientemente por hacer respetar el voto o bien como un líder mesiánico que no reconoce derrotas. Transitar a través de las herramientas institucionales disponibles o sobre de ellas.

Hace 6 años, acompañado por su partido apostó por el todo o nada y perdió la apuesta. No sólo FCH fue ratificado como presidente constitucional, sino que en los hechos el PRD y sus propuestas políticas se automarginaron en el proceso. Prácticamente le obsequiaron al PRI la iniciativa en ambas cámaras, incapaces de negociar con los Pinos, no fueron factor de contrapeso.

En el camino Andrés Manuel, se dedicó a recorrer incansablemente el país y a construir los cimientos de su propio partido – MORENA – cuya primera asignación habría de ser asegurar el control de las casillas. Así, antes de pensar en ganar votos a su favor, su estrategia fue asegurar que los contaran bien. Antes que asegurar la candidatura del PRD, amarró la del PT. Realizó una campaña extraordinaria. Se dedicó, con la disciplina de un general a pulir sus negativos. La estrategia de tierra, esta vez no dejó de lado la construcción de una estrategia de medios con un mensaje bien dirigido y una producción impecable.

Lo decía la semana pasada, el eje Mancera-Ebrard-AMLO es una vía extraordinaria para llevar a la agenda nacional la plataforma de la izquierda, que por cierto ha estado absolutamente ajena de las políticas que se han instrumentado en el país al menos en los últimos 30 años.

Ojalá que el TRIFE encontrara elementos para determinar la nulidad del proceso, pero con más de 3 millones de votos de diferencia y con las pruebas que hasta el momento el candidato de las izquierdas ha mostrado, pareciera poco probable que lo haga. Desde luego, para algunos no se necesitan pruebas, es “evidente” dicen, pero la autoridad electoral necesita algo más que la certeza moral.

Este sexenio, aún con el PRI en los pinos, puede ser el sexenio de las causas de la izquierda. O bien, podría ser un sexenio imperial, una repetición de “ni los veo, ni los oigo”. Paradójicamente le toca en mucho a Andrés Manuel decidirlo.

Publicado por: Lulyann Morales

Del cambio de piel de AMLO

La semana pasada Andrés Manuel López Obrador ganó a Marcelo Ebrard la posibilidad de competir por las llamadas izquierdas en las próximas elecciones federales. No solo eso, también estreno discurso. Dejó atrás las ya muy desgastadas arengas en contra de la mafia, el PRIAN y los chuchos Sigue leyendo