Después de varias semanas vuelvo a escribir mis impresiones, totalmente subjetivas desde luego, sin estar cerca de los pasillos del poder y sin compromisos ideológicos con nadie. Son más bien apuntes ciudadanos.
No sin mucha sorpresa AMLO ha decidido desconocer el resultado de los tribunales electorales llamando a la resistencia civil pacífica y ha anunciado la fundación de su propio partido que lo libera de los amarres del PRD, aprovechando la estructura que en MORENA se dedicó a construir en los últimos 6 años.
A lo largo de los últimos meses se dedicó a cuestionar de manera incesante al TEPJF como institución y a sus magistrados en lo individual. Sin embargo la impugnación del frente progresista fue desechada de manera unánime, ¿Eso significa que las elecciones fueron totalmente prístinas? Desde luego que no, lo que evidencia en cambio es la enorme incapacidad del PRD y partidos que lo acompañan de probar jurídicamente las irregularidades de la elección y por supuesto, que dichas irregularidades cambiaron el sentido de la misma.
AMLO y sus allegados abandonaron el alegato legal para privilegiar el movimiento social como medida de presión al tribunal. La técnica jurídica pasó entonces a un segundo término. Las conferencias de prensa, las tarjetas de soriana y monex, los mandiles, gorras, camisetas y enseres domésticos, los borregos y gallinas sirvieron solo para radicalizar aún más a sus ya de por sí incondicionales seguidores, pero no logró levantar una indignación generalizada en la sociedad, suficiente como para que el tribunal se sintiera presionado.
Finalmente y después varios años de pisar fuera de la institucionalidad y mecanismos del PRD, Andrés Manuel ha decidido que no abandonará la lucha política y que lo realizará a través de su propio partido, con su propia plataforma y con sus propios mecanismos. Pero contrario a sus discursos a veces refundacionalistas, lo realizará a través de las vías institucionales con los que cuenta la república, fundando un partido político que tendrá en el 2015 la oportunidad de competir por el registro y por tanto acceder a la vía de financiamiento institucional.
Su primer reto será formar un partido que no esté gobernado por aquellos AMLOístas más papistas que el papa, esa parte de la izquierda dura “pura” y “libre” que ve en la negociación rendición, incapaz de dialogar con el contrario, sectarios y dogmáticos. El segundo será encontrar cuadros que en lugar de rendirle pleitesía y amor eterno, cuestionen sus decisiones y sean capaces de estructurar más que un movimiento social, un sólido partido de izquierda, para lo cual el mismo Andrés deberá definir si la plataforma de MORENA es un refrito del nacionalismo revolucionario del PRI de los 70’s, o bien se acerca a las políticas de izquierda que han sido exitosas en otros países. En el largo plazo será encontrar la forma de elegir al candidato para el 2018. Igual que Ebrard lo entendió, 2 candidatos de la izquierda es la forma más segura de encontrar la derrota, y dejar la puerta libre, abierta y aceitada al PRI y al PAN.
El divorcio entre el PRD y AMLO, quitará las máscaras a la política en la izquierda. ¿En dónde operará ahora Bejarano? ¿Será ahora un PRD 100% chucho? Veremos definiciones importantes en las próximas semanas.
Publicado por: Lulyann Morales
Twitter: @lulyann