El camino de las Instituciones.

En la historia reciente existen 3 casos donde se ha declarado la nulidad de las elecciones en México.

En las elecciones municipales de Yurécuaro, Michoacán en 2007. El candidato ganador (PRI) fue acusado ante las autoridades electorales locales de haber usado símbolos religiosos durante su campaña. A pesar que el PRI impugnó la anulación dictada por el Tribunal Electoral de Michoacán, el TEPJF lo ratificó.

En 2009 las elecciones municipales de Zimapan, Hidalgo se declararon nulas al considerar que los sacerdotes de la parroquia de San Juan Bautista, realizaron actos de proselitismo político a favor del Partido de la Revolución Democrática.

El más reciente y quiza polémico fue el año pasado, donde el Tribunal Federal Electoral declaró la nulidad de la elección en el ayuntamiento de Morelia que había dado como ganador al priísta Wilfrido Lázaro Medina. La transmisión en TV de un cierre de campaña fuera de los tiempos oficiales, y el logotipo del PRI en el calzoncillo del boxeador Juan Manuel Márquez hizo que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) anulara la elección. (Aunque aún con el mismo argumento se rehusaron a hacer lo mismo en el caso de las elecciones gubernamentales).

Sin duda en las pasadas elecciones hubo compra de voluntades, pero una cosa es tener la razón y otra muy diferente saber argumentarlo jurídicamente, no basta tener la plena conciencia de lo sucedido, sino que hay que probarlo de acuerdo a lo que las leyes exigen. El PRD y partidos que lo acompañan, deben de probar: a) Que el PRI otorgó beneficios a los votantes a cambio de su voto, b) que existe un vínculo entre la prebenda y el sentido del voto y c) que estas irregularidades son suficientes para cambiar el curso de una elección con una diferencia de más de 3 millones de votos. No se ve fácil.

Cito a Sergio Aguayo en su artículo de Reforma del 18 de julio, Los Aficionados:

“Las 638 cuartillas del juicio de inconformidad presentado por el Movimiento Progresista reflejan una elección manchada y unos partidos de izquierda que reinciden en la improvisación…

“…La izquierda no investiga ni en defensa propia. El 12 de julio Andrés Manuel López Obrador pronunció un discurso sobre la evolución de la campaña. Recordó que el jueves 31 de mayo, el periódico Reforma difundió una encuesta que lo separaba cuatro puntos de Peña Nieto. El tabasqueño está convencido de que fue en ese momento que “iniciaron la guerra sucia” contra él. La hipótesis de un junio negro es plausible (y predecible) pero ningún partido de izquierda la demostró…

“Este 2012 el Tribunal debe dar certidumbre democrática a la elección (lo que hizo en el 2006 fue vergonzoso). Como votante de izquierda también espero que los partidos de esa corriente sustenten recursos jurídicos con evidencia sólida. Ya basta de improvisaciones y novatadas; es tiempo de que dejen de actuar como aficionados.”

Aunque para Claudia Sheinbaum y Carlos Imaz (sí, ese célebre Carlos Imaz) la cosa no para ahí, para ellos (La Jornada, 10 de julio) “regresaron las conocidas e ilegales prácticas de la operación tamal (desayunos para acarrear y asegurar votantes); todos votan (casillas donde “votó” 100 por ciento –o más–, hasta los que no estaban en el lugar o que ya habían muerto); tacos de votos (introducción de varios votos por un mismo votante) realizado con boletas impresas en los Talleres Gráficos de la Nación (2.5 millones) después de que se había terminado oficialmente la impresión y con boletas impresas en Texas (otros 3 millones); decenas de miles de ciudadanos en tránsito que no pudieron votar porque, deliberadamente, el IFE no instaló suficientes casillas especiales (es facultad del IFE definir el número de éstas, y pueden ser hasta cinco por distrito electoral artículo 244 Cofipe); carruseles (gente que vota varias veces en diferentes casillas); casillas zapato (con la modalidad de que se pusieron unos cuantos votos a otros candidatos para que no se identifiquen); acarreo de votantes; coacción de votantes afuera de las casillas; robo de urnas, quema de boletas electorales o tiradas a la basura; amedrentamiento y violencia contra funcionarios y representantes de casillas, incluyendo secuestros y hasta asesinatos, así como agresiones físicas contra observadores electorales ciudadanos.” Es como si hubiésemos regresado 30 años en el tiempo, como si los representantes de partidos fueran inexistentes o los más de 4 millones de la estructura del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) hubieran estado ciegos.

AMLO ha elegido el camino institucional, sin embargo antes de robustecer su recursos y argumentos jurídicos, ha privilegiado convencer a la ciudadanía del fraude en su contra. Ha anunciado en su plan para “La Defensa de la Democracia y la Dignidad de México” 3 ejes: informar y crear conciencia sobre la manera en que el PRI pretende comprar la presidencia, asambleas informativas y mesas en plazas públicas para el acopio de pruebas, y la invitación a intelectuales, artistas, científicos, jóvenes y ciudadanos en general a participar en actividades en defensa de la democracia y la dignidad de México. Es la manera de Andrés Manuel de entender la política. Así es como ha sido exitoso, así es como ha logrado mantenerse vigente. En su discurso, si el TEPJF fallará en su contra, sería cómplice del fraude y la imposición.

El camino correcto para resolver las impugnaciones derivadas de la pasada elección es confiar en el TEPJF… Miguel Mancera, 13 de Julio.

Publicado por: Lulyann Morales
Twitter: @lulyann