@lulyann
En el 2006 los principales actores políticos del país se quejaron de la espotización de las campañas, imaginaron en las televisoras la fuente de todos los males.
Remedio número 1:
Para fines prácticos nacionalizaron tiempos oficiales en medios electrónicos. ¿Resultado? Pasaron de cerca de 750 mil spots en 2006, a poco más de 22 millones de spots en 2012 (solo para elecciones federales: presidente, senadores y diputados; más otros 20 millones entre elecciones locales y el IFE). Para esto facultaron al Instituto Federal Electoral para ser la única autoridad que administre y distribuya los tiempos oficiales. Para lograrlo el IFE tuvo que crear la agencia de medios más grande del país.
Se quejaron también de la inequidad en las campañas y “expropiaron” las posiciones políticas solo para ellos, los políticos.
Remedio número 2: Eliminaron toda posibilidad (inclusive constitucional) para que cualquier grupo de interés pueda expresar sus ideas políticas, y se las reservaron solo a ellos. ¿Resultado? En 2012 por cada spot de la coalición total de la izquierda, el PAN trasmitirá casi de 1.5 spots y el PRI 1.7.
Pusieron el grito en el cielo por la polarización de la elección, se quejaron de “guerra sucia”, políticamente correctos invocaban la necesidad de un espíritu “propositivo” en las campañas.
Remedio número 3:
Había que curar los resabios y heridas de la elección del 2006, se prohibió la publicidad negativa, aún a costa de cercenar la libertad de expresión, modificando el artículo 41 de la constitución. ¿Resultado? Un modelo diseñado para proteger la ventaja del líder, eliminando del escrutinio público aspectos negativos de su comportamiento. Olvidaron que el futuro empieza a escribirse en el presente, sobre la certidumbre del pasado.
Y es que la prohibición va contra todo tipo de críticas, fundadas o infundadas, dice el artículo 41,“En la propaganda política o electoral que difundan los partidos deberán abstenerse de expresiones que denigren a las instituciones y a los propios partidos, o que calumnien a las personas”. Es decir, que si el pasado denigra a los señores candidatos, está, simplemente prohibido difundirlo. Se arrogan así un derecho que ningún ciudadano disfruta. Sí, como en la mejor tradición de las dictaduras. Como buenos políticos, lo suyo son las promesas imposibles de cumplir. Que necesidad de cuestionar su congruencia, cuando pueden “firmar” sus compromisos ante notario, total, prometer no empobrece.
Y así todos los políticos celebraron tan gloriosa reforma que “elevaría” el debate, disminuiría la influencia de los poderes fácticos, traería equidad a las campañas y viviríamos felices por siempre.
Dice un proverbio chino, “Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta”. O bien diría yo “no legisles cuando estés enojado”. Paradójicamente El PAN y principalmente el PRD son los que han otorgado a Peña Nieto el blindaje que disfruta. Ese que hasta ahora no han podido hacer agua. Que desgracia.
Publicado por: Lulyann Morales
Twitter: @lulyann